Desarrollo del Tema

¿Alguna vez pensaste en el hecho de que sólo los humanos tienen manos? Puede parecer obvio, pero no lo es. En el mundo de la naturaleza, los seres humanos somos especialmente vulnerables: las alas, las patas o las aletas te transportan mucho más rápido y más lejos; el pelo y las plumas protegen de los elementos y factores ambientales; los sentidos refinados, los instintos y los mecanismos de defensa se activan automáticamente para protegerse de los peligros y detectar oportunidades de crecimiento. 

Pero nuestra vulnerabilidad es al mismo tiempo nuestra fuerza.

Con nuestras manos, podemos construir alas para volar.

Con nuestras manos, podemos diseñar nuestro propio hábitat y tejer nuestra propia ropa.

Con nuestras manos, podemos cuidar, establecer relaciones, protegernos y proteger a los demás.

Nuestras manos son instrumentos abiertos a infinitas posibilidades. 1

Con nuestras manos, humanizamos el mundo. 

Nuestras necesidades básicas se convierten en artes y profesiones: Medicina, Gastronomía, Arquitectura, Ingeniería, Moda, Comunicación, Educación, Trabajo doméstico, Diseño.

Nuestra interdependencia crea oportunidades de empleo: Comercio, Salud, Política, Derecho, Economía, Negocios, Asuntos Internacionales.

Nuestra apertura a infinitas posibilidades nos impulsa a seguir adelante: Tecnología, Entretenimiento, Innovación, Investigación, Creatividad. 

Con nuestras manos, trabajamos. Pero, ¿hemos trabajado siempre de la misma manera? Hoy en día, se puede decir que el mundo del trabajo está experimentando la transformación más drástica desde la Revolución Industrial del siglo XIX. La tecnología de la información, la evolución de la demografía social y la globalización son algunos de los factores que están configurando el futuro del trabajo, en el que las carreras profesionales de una sola vía están siendo sustituidas por trayectorias profesionales polifacéticas, y donde las capacidades y aptitudes personales, como el pensamiento crítico, la resiliencia, la resolución de problemas y la adopción de decisiones, se valoran cada vez más por encima de los conocimientos técnicos.

El mundo del trabajo en el siglo XXI está lleno de desafíos: grandes desigualdades geográficas y sociales, corrupción, estructuras ineficientes, trabajo forzado, trabajo no reconocido y no remunerado, trata de seres humanos, nuevas formas de esclavitud, actividad no regulada en sectores emergentes y altos niveles de desempleo juvenil, etc. 

Hay que ponerse manos a la obra. El profesional del siglo XXI es serio, dedicado, diligente, creativo, transformador, centrado, capaz de perseverar en un esfuerzo cognitivo y físico integrado. ¿Qué tipo de desarrollo personal necesita un profesional de la fuerza laboral actual para convertir las necesidades en oportunidades y las vulnerabilidades en fortalezas? ¿Cómo se convierte la profesión en un auténtico servicio a la sociedad y a las personas que nos rodean? ¿Qué pueden hacer nuestras manos que un brazo robótico no puede hacer? ¿Qué podemos aportar, que esté más allá del alcance de la inteligencia artificial? Los retos son muchos... pero nuestras manos están abiertas a infinitas posibilidades....


 1 - ”De ello se deduce que el alma es análoga a la mano; pues como la mano es una herramienta de herramientas." Aristóteles. De Anima. Libro 3, parte 8.