Univ Forum 2019

Next generation leaders

Hoy resulta de un extraordinario interés plantearse cómo han de ser los líderes que las nuevas generaciones necesitan. El mismo papa Francisco, en su reciente exhortación dirigida a los jóvenes, reclama programas de liderazgo juvenil para la formación y desarrollo de jóvenes líderes. Además, hay que tener en cuenta la situación de las nuevas generaciones de jóvenes y la desconfianza ante quienes desean presentarse a sí mismos como líderes.

La llamada generación Z, a la que pertenece la juventud actual, cuenta con algo que las anteriores en muchos casos no tenían: mayor sinceridad, más frescura, menos respetos humanos y menos miedo al ridículo; tienen además más solidaridad que las generaciones precedentes; han viajado, saben idiomas, dominan la tecnología digital y están preocupados por el calentamiento global, el hambre en el mundo y el futuro de los países y las personas pobres. Obviamente, también manifiestan carencias graves como el individualismo, la falta de comunicación o el cortoplacismo. Carencias que todo líder debe ayudar a superar si quiere ejercer una influencia positiva ante ellos.

¿Qué liderazgo reclama la Generación Z? El buen líder para ellos es, sobre todo, 'superexigente' consigo mismo y 'superafectuoso' con los demás. Se detecta el liderazgo en aquellos que son —o al menos aspiran a serlo— del todo ejemplares en su exigencia personal y a la vez que desarrollen con una amable cordialidad su tarea de servicio a los demás. Ya no se soportan exigencias desproporcionadas ni desabridas. Se trata, por supuesto, de una imagen del todo opuesta a la del tiburón agresivo o el lobo solitario que triunfa en los negocios por su falta de escrúpulos pisoteando a los demás.

Viene a la memoria lo que explicaba J. K. Rowling en su lección magistral en Harvard a propósito de su éxito literario: «Una de las muchas cosas que aprendí al final de aquel pasillo de Clásicas, por el que me aventuré a los dieciocho años en busca de algo que entonces no habría sabido definir, fue esto, escrito por el autor griego Plutarco: "Lo que logramos internamente cambiará nuestra realidad exterior"». Con esta venerable cita lo que la autora de Harry Potter quiere decir es que la causa última de su enorme éxito literario ha de buscarse en su decidida batalla personal interior. El líder necesita de esa vitalidad interna, de esa lucha personal, que le haga posible el sobreponerse a los fracasos, los desfallecimientos o las traiciones.

Lo segundo es que ser líder -que viene de to lead- es ir por delante, esto es, empeñarse en mejorar tanto uno personalmente como a los miembros del equipo que tenga en cada caso confiado: el líder está empeñado no solo en su crecimiento personal, sino en el crecimiento de cada uno de los del grupo de forma proporcionada a su preparación y a sus tareas. No hay límites en esto pues siempre se puede crecer más. El líder no tiene miedo a que los miembros de su equipo echen a volar por su cuenta por la experiencia aprendida: al contrario, es eso lo que favorece, la creatividad personal, pero además les trata con tanta cordialidad que terminan encontrándose muy satisfechos formando parte de un equipo del que no quieren marcharse.

Lo tercero es que ser líder no se elige, sino que te eligen los demás. En este sentido, quizá conviene decir que el líder requiere no solo de la tenacidad para ir siempre por delante, sino además necesita mucha humildad para reconocer los errores, rectificar los fallos y pedir perdón cuando se haya equivocado. Al igual que todos los seres humanos, el líder se equivoca. Pero también es el primero que se adelanta a rectificar. El líder no es un superhombre o una supermujer, pero quizás aventaja a sus iguales en que, al ser consciente de sus limitaciones y de sus errores, quiere verdaderamente corregirse y mejorar. Está empeñado en cambiar el mundo, en hacerlo mejor, en humanizarlo.