5. Iniciativa personal en el mundo tecnológico 

Merece la pena escuchar el discurso de Mark Zuckerberg el 24 de mayo en la ceremonia de graduación en Harvard después de recibir el doctorado honoris causa. El alumno que abandonó sus estudios —viviéndolo como un fracaso— es en la actualidad un líder mundial de la comunicación entre las personas y los pueblos. Cerca de 2.000 millones de personas está en Facebook y unos 1.600 millones lo utilizan habitualmente para realizarse con sus amigos, parientes y conocidos.

Aunque hubo otros productos anteriores, el fenómeno que ha cambiado internet y una parte de nuestras vidas ha sido Facebook. Cuántas veces quienes más tiempo dedican a Facebook son unos frikis solitarios, encerrados en su cuarto frente a la pantalla del ordenador. Los amigos virtuales en vez de convertirse en un sustituto de los amigos reales, deberían más bien fomentar y desarrollar las relaciones personales, en las que hay también un factor físico. De hecho, las personas más sociables no son las que tienen más amigos en Facebook, sino las que dedican su tiempo a estar realmente con los demás. La amistad y el amor reales son muchísimo más interesantes —y difíciles— que sus pálidas versiones virtuales y requieren mucha más generosidad, tiempo y esfuerzo. Como casi todas las cosas que realmente valen la pena, la amistad y el amor no están a un clic, pero esto no significa que no merezca la pena ser invitado a formar parte de una red virtual. Nos pueden servir para conocer a más personas y, sobre todo, nos ayudarán a mantener el contacto con los viejos amigos que ya no están físicamente cerca. 

La misión de Facebook es dar a la gente el poder de compartir y hacer el mundo más abierto y conectado. Es una misión ambiciosa y en buena medida lo están logrando. No hay que pensar que las máquinas, las nuevas tecnologías, vayan a apoderarse del mundo como amenazan tantas películas de ciencia ficción. Sí parece seguro que la automatización va a destruir muchos empleos tradicionales. Por eso es la hora de la imaginación, del espíritu creativo, del afán por emprender nuevas actividades en servicio de la humanidad. Como escribieron en las paredes de París los jóvenes del 68, "levantad el asfalto, debajo hay playas". Como decía Zuckerberg al terminar su discurso, para esto hace falta coraje, courage, esto es, corazón y valiente iniciativa personal.

Bibliografía: