Univ 2014: Cosmos Ecología de la persona y de su entorno

Con el paso del tiempo, la sensibilidad ecológica ha crecido cada vez más. Las antiguas intuiciones sobre el respeto del orden creado han sido articulada teóricamente y hoy tiene repercusiones de alcance mundial. No obstante las exageraciones de algunos movimientos, la preocupación ecológica ha servido para despertar en el pensamiento contemporáneo una reflexión muy rica e interdisciplinar sobre argumentos de notable importancia: la relación del hombre con la naturaleza, el uso de la tecnociencia, la distribución de los recursos naturales y, sobre todo, la necesidad de cambiar algunos estilos de vida perjudiciales no sólo para el medio ambiente, sino también para el hombre. Sin embargo, sería un error restringir la ecología al terreno del medio ambiente.

Benedicto XVI, en su célebre discurso ante el Parlamento alemán, quiso recordar un punto quizás demasiado olvidado por el movimiento ecológico: el respeto de la naturaleza comienza por el respeto del ser humano. Es decir, existe también una ecología humana. El hombre posee una naturaleza que debe respetar y no puede manipular a su antojo: “el hombre no se crea a sí mismo”. Recogía así una idea que ya había ilustrado años atrás: “ciertamente los bosques tropicales merecen nuestra protección, pero también la merece el hombre como criatura, en la que está inscrito un mensaje que no significa contradicción con nuestra libertad, sino su condición”. 

Este punto es la clave de la ecología del futuro. Los deseos de poseer siempre más y de emancipación total llevan consigo no sólo considerables desequilibros ambientales, sino una concepción del hombre que se vuelve contra sí mismo. “En la raíz de la insensata destrucción del ambiente natural hay un error antropológico, por desgracia muy difundido en nuestro tiempo”, advertía Juan Pablo II hace más de veinte años. Por esto, la verdadera ecología es, sobre todo, humana. La ecología de la persona no se ocupa sólo de la relación del hombre con la naturaleza, sino especialmente de su trato con los demás hombres. Sólo si esta relación es auténticamente humana, perfectiva y personal, su relación con la naturaleza será también verdadera. Los nuevos estilos de vida, los llamados al ahorro energético, la sobriedad en el consumo y la promoción de un ambiente limpio y digno son inseparables de la comunión entre las personas y su apertura a la trascendencia. Efectivamente, los estilos de vida ecológicos nacen de las virtudes y, especialmente, del amor no sólo hacia las personas de la propia sociedad o nación, sino de los demás países, continentes y de las generaciones futuras. El “pacto generacional” comprende tanto el deber de transmitir un mundo limpio y hermoso, como también un entorno moral donde la dignidad personal ocupe el puesto principal.

El Forum Univ 2014 quiere ofrecer una reflexión profunda e interdisciplinar sobre las dimensiones de la ecología, evitando una visión reductiva del problema, en ocasiones demasiado extendida. Como ha recordado el Papa Francisco, la vocación a custodiar la creación es muy amplia: Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación; es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, preocuparse por todos, por cada uno; preocuparse uno del otro en la familia. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. Este es el desafío: ampliar el horizonte del pensamiento ecológico.